SEGLARES CONSAGRADAS Y SU MISIÓN CON LOS JÓVENES DEL COLEGIO DE HUMANIDADES
Olga Jiménez y Rosabel Gil son consagradas españolas de la Fraternidad Seglar en el Corazón de Cristo, llegaron hace ya dos meses a nuestra diócesis para colaborar en la misión evangelizadora y apoyar pastoralmente a los jóvenes de nuestro colegio.

Poco a poco se han ambientado a nuestra cultura y también han dado a conocer su fraternidad. Una forma de vida consagrada que resulta novedosa y de la cual queda mucho por descubrir gracias a su testimonio. Sin hábito pero fieles a sus votos de virginidad, pobreza y obediencia, estas consagradas viven la misión evangelizadora en el mundo.

Para Olga una de las cosas que más le atrajo de la fraternidad es su estilo de vida. “Muy en el mundo pero a la vez no ser del mundo. Es difícil de explicar, es estar en medio de la gente pero eres del Señor. También me llamó mucho la atención la alegría que tenían las hermanas y eso a mí me cautivó y esa era la alegría del Señor”.

La posibilidad de llegar a nuestro país se concretó gracias al padre Pablo Fernández-Martos, capellán del colegio, quien solicitó a la fraternidad su apoyo en la pastoral. Al aceptar esta misión Olga y Rosabel se convirtieron en las primeras seglares consagradas en salir del país, por eso también ha sido una experiencia novedosa y cuyos frutos se podrán evaluar en comunidad al concluir esta misión en julio de 2018.

“Nuestra colaboración es expresamente en el colegio darles a conocer a Jesucristo con su Palabra y el testimonio de vida y a la vez también hacer un seguimiento con ellos acompañándolos en su caminar personal. Si podemos hacer una peregrinación, convivencia o reuniones está bien, pero también acompañándolos personalmente”, nos señala Rosabel.

La Fraternidad Seglar en el Corazón de Cristo comenzó en España y su comunidad la integran actualmente 20 hermanas. Tienen su propia casa de formación, período de discernimiento, estudios de teología y consagración. Las seglares realizan un compromiso temporal hasta su paso al definitivo para ser “hermanas de pleno derecho”, entregadas a Dios en todo y para siempre.